Las más pequeñas del equipo
Nuestras abejas
La abeja negra ibérica, en casa en Cataluña.
Apostamos conscientemente por abejas propias de la región y acompañamos nuestras colmenas con atención, buscando hábitats naturales y un cuidado esmerado.

Una abeja con raíces locales
Trabajamos con la abeja negra ibérica. Forma parte de la tradición apícola de la región y está adaptada a sus condiciones. Encaja con una apicultura que se orienta por la naturaleza en lugar de exigirle el máximo rendimiento.
Un hábitat diverso es decisivo
Muchos de nuestros colmenares están en zonas naturales de Cataluña, entre ellas espacios protegidos y fincas ecológicas. Allí las abejas encuentran flores distintas en cada estación, algo importante porque necesitan polen y néctar durante largos periodos.
Con la polinización, las abejas contribuyen a la reproducción de muchas plantas silvestres y cultivadas. De ello se benefician comunidades enteras: plantas, otros insectos, aves, fauna y también las personas.
Lo que pone en apuros a las colmenas
Las abejas afrontan distintos retos: parásitos, enemigos naturales y cambios en su hábitat. Por eso la atención y el cuidado experto son tan importantes.

Abejas melíferas y abejas silvestres: ambas importan
Las abejas melíferas viven en grandes colonias atendidas por apicultores. Además existen numerosas especies de abejas silvestres con modos de vida muy distintos. Proteger una naturaleza diversa beneficia mucho más que solo a nuestras abejas.
La responsabilidad empieza en la colmena.
Descubre quién está detrás de la apicultura y cómo vivimos esta responsabilidad cada día.
